Foto/ Campaña "Esto es machismo", en redes sociales, 2018.

#EstoEsMachismo: Relatos sobre violencia machista

Convocatoria para participar en nuestra campaña #EstoEsMachismo: Relatos sobre violencia machista.

Con el siguiente Banner se presentarán los relatos de la Campaña “Esto es machismo”. Se publicarán en nuestra página de facebook.

RELATOS

Relato #1 Anónimo, sin edad. Ciudad de México, México.

Fui a beber con un amigo al centro y salimos del bar a las 11:46 p.m., dudando de si tomaríamos el metro. Por suerte yo sí llegué a dónde debía en metro Tlatelolco, pero hubo un problema saliendo del metro: ví que una mujer discutía con un hombre.

Al parecer había salido con él, obvio no iba a permitir que la jaloneara, y le dije a ella, empujándolo, “tú vienes conmigo”.

Él se enojó y comenzó a agredirme, yo la defendí mientras él me empujaba y jaloneaba, empecé a gritar que era un agresor y se alejó, caminé con ella por Deportivo 5 de Mayo, obvio ella estaba alterada y me dijo que se quería sentar, me senté con ella para que se calmará, pero él regresó a agredirla.

Le pedí se alejara, me jaló del cabello y me aventó, me reincorpore y le volví a pedir que se alejará, pero él insistía sobre ella a pesar de que le pedía que se fuera, así que decidí pedirle a algunos transeúntes que me apoyaran para que se alejara, por suerte un grupo de chicos que pasaba me apoyaron y la acompañamos a su casa después de que él siguiera agrediendo y gracias a nuestra insistencia de que se fuera, lo hizo y ella llegó a salvo a su casa.


Por favor, si ven situaciones así, no lo permitan, no podemos permitir que más mujeres sufran agresión por hombres que se victimizan, este tipo, a pesar de que no me conocía, me agredió por defender a otra mujer, y de verdad agradezco al grupo de chicos que tuvieran el valor de apoyarme, necesitamos más personas así.

Relato #2 Xóchitl Salinas Martínez, editora, escritora y promotora de la lectura. Tenía 23 años cuando sucedió. Xalapa, Veracruz, México.

Cuando dices no.
No recuerdo el momento ni las circunstancias en que conocí a este hombre nefasto, por lo que supongo que no causó ninguna impresión en mí, vamos, no lo noté. Por desgracia, él a mí sí. Lo que sí tengo muy presente, es que de la nada me perseguía por todas mis redes sociales, se aparecía en los lugares donde yo estaba, e incluso comenzó a acercarse a mis amistades. Lo que para mí era acoso, para él era ser romántico y mostrar “interés”. Decía algo así como: “los hombres conquistamos y las mujeres se dejan conquistar”. Comenzó a llamarme varias veces al día sin que yo le hubiera dado mi número; un par de veces llegaron flores a mi casa sin que me pidiera mi dirección, me hacía llegar canciones y me abrumaba con cientos de mensajes.


Cuando me cansé de tanta “atención” por parte del hombre nefasto, decidí hablar con él para decirle que no estaba interesada en ningún sentido. Para mi sorpresa, su supuesta caballerosidad quedó nulificada para mostrarme a un hombre violento que tenía el rostro enrojecido, el gesto tenso, que manoteaba mientras me gritaba insultos y reclamos. Según él, yo era una mujer “enferma” porque no sabía agradecer lo que calificaba de detalles románticos, me llamó egoísta, fría, descortés y dijo que alguien como yo no merecía ser amada, vamos, ni siquiera merecía vivir, me asusté porque era muy amenazante. Por suerte, fue la última vez que crucé palabra con él; pero no la última en recibir noticias suyas.
Muchos meses después del incidente, el hombre nefasto se dedicaba a “desacreditarme”, refiriéndose a mí de manera descalificativa, aseguraba que yo no valía la pena. Ahí me quedó muy claro que un macho cree que una mujer está obligada a corresponder por el simple hecho de que ellos nos miraron, que normalizan el acoso disfrazándolo de romanticismo, que si les dices “no estoy interesada” se sienten muy agredidos porque su ego es minúsculo, que como no lograron que les dijeras “sí”, se transforman en bestias feroces que te insultan y agreden para que les tengas miedo, que si dices “no” puedes estar en serio peligro físico; pero lo más importante que aprendí es que cuando algo no te gusta es porque tu intuición te está protegiendo. No es no, y no temas decirlo.

Relato #3 Anónimo, 33 años. Ciudad de México, México.

Tengo 33 años. He tenido alrededor de 30 parejas sexuales a lo largo de mi vida. Estuve casada (ya me divorcié). Ninguno se ha tomado el tiempo de provocarme un orgasmo.
Terminan ellos y se acabó.
Todos los orgasmos que he sentido en mi vida me los he provocado yo.

Relato #4 Lizzy, 11 años. Sin ciudad.

Desde que nací sufrí maltrato y machismo de parte del hombre que me engendró (sí, ni siquiera se merece ser llamado “padre”), él no trabajaba, mi madre sí lo hacía y mi hermana, 12 años mayor, estudiaba. Desde pequeña, prácticamente siempre estaba sola, comía lo que encontraba en la alacena y el refrigerador, hasta que mi hermana llegaba a casa.


Él llegaba borracho y me golpeaba a mí, a mi madre y a mi hermana. Las cosas empeoraron cuando una noche mi madre aún no llegaba de trabajar y casi mata a mi hermana, días antes conocí el feminismo gracias a una película que mostraron en mi primaria, esa película era “Las sufragistas”, fue así como tomé valor para llamar a la policía, si no hubiera conocido el feminismo gracias a esa película, no hubiera tomando valor para llamar.
Si sufres de algo igual, toma valor, por ti, por las que fueron y por las que serán, se valiente por ti misma y sálvate.

Relato #5 María, 32 años. México.

Hace un par de semanas recibí una solicitud de amistad vía Facebook de un chico, revisé y teníamos a una de mis mejores amigas en común. De cualquier manera, no lo acepté, porque no lo conocía personalmente, y en general no acepto solicitudes de hombres con pinta de machos cazadores.
Pasaron los días, y cuando comentaba en alguna publicación de mi amiga, él aparecía comentando cualquier tontería. Finalmente mi amiga me escribió y me dijo que lo aceptara y platicara un poco con él, y a partir de ahí decidiera. Accedí, realmente por tratarse de ella.
Conversamos una que otra ocasión y confirmé lo que mi intuición me gritaba: ¡es un onvre!


Lo rechacé reiteradamente y él seguía insistiendo, invalidando mi postura y mis rotundos NO. Era como si nada de lo que dijera importara, él ya había tomado su decisión y yo sería “suya”, un trofeo, una pertenencia que quería y tendría. Lo sé, para entonces tendría que haberlo eliminado sin más, pero me detenía el hecho de que “es amigo de mi amiga”. A veces uno no reacciona como debería en el momento de la situación.


Cuando por fin entendió que de mí no iba a obtener nada, se puso agresivo, ofendiendo. Ahí procedí a bloquearlo y pasarle capturas de pantalla a mi amiga, exponiendo lo que había pasado.
Otro hombre más con una masculinidad tan tóxica que no sabe gestionar un “no”, y que siente que puede disponer.

Relato #6 Anónimo, 17 años. Carabobo, Venezuela.

Tengo 17 años, soy de Carabobo, Venezuela. La cosa es la siguiente, me acabo de graduar y mi promoción está organizando una fiesta para celebrar la graduación, la fiesta es en unos días y yo voy a ir con mis padres. Hoy, 26 de julio, me levantó mi madre diciéndome que mi papá había dicho que si no me afeito las axilas, no vamos a ir a ninguna fiesta porque “¿qué va a pensar la gente cuando me vean con las axilas peludas? Van a pensar que no tengo padres que me lo digan. Van a pensar que soy una cochina, sucia, antihigiénica, que mis padres no me educaron bien”. Ese es el argumento que mi “papá” plantea y mi mamá apoya.
En conclusión, se me ha negado el hecho de ir a mi fiesta de graduación por el mero hecho de no afeitarme las axilas. Porque no pienso afeitármelas, no sólo porque no lo necesito, sino además porque mi piel es muy sensible y ya sufrí varios años aguantando el dolor, el picor y el ardor que me provocan las irritaciones a causa de la afeitadora, y no lo pienso volver a aguantar.
Porque el pelo NO es sucio, es natural.

Nota: Todos los relatos recopilados de esta campaña los puedes encontrar en nuestras página de Facebook Las del Aquelarre Feministas.

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